Fase II
Esta fase se ve favorecida por las experiencias pasadas y por los nuevos descubrimientos que denotan su desarrollo en muchos aspectos, uno de ellos: su arte. En lo que respecta a los elementos diagnósticos de la morfologÃa del ceramio Larco nota que para este PerÃodo se experimenta un ligero cambio; se hace más alargado y el asa estribo tiende a ser delgada y más alta, no perdiendo su conformación redondeada, mientras que el labio del pico pierde su reborde, quedando sólo un pequeño ribete. Asà mismo en lo que respecta a su composición de la pasta y grosor esta disminuye estableciéndose ciertas caracterÃsticas notorias probablemente a ciertas fórmulas. En lo que se refiere al color, predominan los colores cremas y rojo; hay vasos negros, crema y ocre; rojo y crema plomizo y marrón; plomo azulado y naranja; plomo azulado y marrón; rojo crema y negro; anaranjado crema y ocre.
Entre los motivos que perduran en este periodo es la decoración geométrica, producto de la tradición anterior, aunque en esta fase los motivos se vuelven más "puros". Se aprecia mucho la representación de "motivos zoomorfos como la iguana y la serpiente; se presenta el relieve como técnica decorativa, estilizando motivos antropomorfos y zoomorfos". Existe una predilección por las esculturas zoomorfas que evidencian gran realismo de sus modelos, existiendo más armonÃa y arte en sus formas.
En lo que respecta a las conformaciones morfológicas estas se orientan a las representaciones de cuerpo entero, destacando entre sus elementos fitomorfos y zoomorfos, acentuándose la confección y producción de la cerámica de carácter religioso, entre ellos cántaros globulares de asa estribo, botelliformes de pico corto, cancheros y otros elementos en su aseveración morfológica ya no son tan achatadas como en el periodo anterior.