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    Cerro Amaru

    Mientras que los galpones nichados reflejan la identidad y la integridad de la pachaca al nivel mortuorio (y las galerías las reflejan en vida), existen otras formas de tumbas especiales en el norte que muestran la preocupación por los ancestros y definen tradiciones paralelas a la tradición de los galpones nichados. Estas tumbas incluyen las chullpas de Chota, las ventanillas de Cajamarca y los mausoleos del Callejón de Huaylas, incluyendo el contexto de Pashash (Grieder 1978). Como los galpones nichados, estos monumentos funerarios tuvieron su origen durante el Periodo Intermedio Temprano y las dos formas coexistieron durante la ultima parte de éste y la primera del Horizonte Medio; pero, en contraste con los galpones nichados, estas formas mortuorias cayeron en desuso durante el Horizonte Medio. El cambio del patrón de monumentos mortuorios constituye una observación central de la perspectiva norteña.

    El sitio de Cerro Amaru puede servir para ilustrar el proceso de cambio. Aunque muy destruido, Cerro Amaru es un sitio interesante que ha sido el enfoque de sendas investigaciones (McCown 1945; Thatcher 1975; Thatcher 1977; J. Topic y T. Topic 1992, T. Topic y J. Topic 1984). Es famoso por sus tres pozos de agua, denominados chiles por los lugareños (Fig. 10). En 1900, Max Uhle limpió el chile más al norte y encontró una notable cantidad de ofrendas que incluyen 18.000 chaquiras de piedras semipreciosas, 3000 chaquiras de Spondylus y, aproximadamente, 90 placas de Spondylus (McCown 1945: 305).

    Las investigaciones de los autores mostraron que los chiles son construcciones artificiales (J. Topic y T. Topic 1992). La cima del cerro está rodeada con macizos y múltiples muros de contención, rellenados con arcilla compacta e impermeable entre sus caras (Fig. 11>). Estos muros forman un embalse que corona la parte más alta del cerro. El embalse fue rellenado con tierra permeable, formando una plataforma artificial que capturaba las lluvias. Los chiles fueron cavados en esta plataforma y aprovechan el agua (Fig. 12). Los fechados obtenidos (220 ± 4 10 d.C. y 455 ± 90 d.C.) sugieren que la construcción comenzó alrededor de 350 d.C.; unos ceramios huari - probablemente ofrendas intrusivas - encontrados en el relleno de la plataforma, en el extremo sur, indican que la construcción fue terminada en la primera parte del Horizonte Medio. Por la evidencia de las ofrendas, los chiles evidentemente fueron objetos de un culto al agua. Señalan también que el control del culto podría haber sido una fuente de poder para una elite regional emergente.

    En 1983, se descubrió en Cerro Amaru un mausoleo con entierros importantes, quizá de la elite encargada del sitio (T. Topic y J. Topic 1984; J. Topic y T. Topic 1992). El mausoleo fue una estructura rectangular de mampostería en el estilo huamachuquino (bloque y cuña ordenada). Medía 6,2 por 7,5 metros, con cámaras en tres niveles: un desván hecho de madera, la planta principal y tres cámaras subterráneas (Figs. 13, 14). Los restos óseos estaban en mal estado por la humedad y por un incendio que destruyó la construcción. El número calculado de individuos alcanza hoy 11 adultos y dos jóvenes, lo que indica que el grupo social asociado con el uso del mausoleo fue de la escala de una familia y varias generaciones subsiguientes. Cabe anotar el contraste con la escala de los grupos asociados con los galpones nichados.

    Además de haberse destruido por un incendio, el mausoleo fue objeto de la huaquería y sólo el rincón noroeste quedó intacto. Los seis fechados de restos de muestras de carbón de madera vegetal (probablemente de las vigas del techo y del desván), indican un inicio de la construcción en el Periodo Intermedio Temprano (330 ± 105, 380 ± 65,405 ± 75,475 ± 165, 545 ± 90 y 590 ± 65 d.C.). Cerámica huari del Horizonte Medio 2 (Knobloch 1991: 254-55) constituye el material más reciente. Tanto la cerámica como los fechados indican un periodo de uso de 200 a 350 años, o sea unas ocho a 17 generaciones.

    Sobre el piso en la esquina noroeste se encontró un nivel compuesto de pedazos cortados de Spondylus quemados, sobre los cuales hubo restos de textiles carbonizados. En la misma área se hallaron nueve planchas de oro y dos de plata, elaboradas en forma de dedales, al parecer para ser cosidos en las puntas de los dedos de guantes. Otros cuatro dedales de plata se presentaron en la esquina suroeste. El número total de estos objetos sugiere que habían sido dos pares de guantes (un par con dedales de plata y otros con dedales de oro). Su presencia sugiere que hubo originalmente dos individuos principales, uno masculino, con guantes con dedales de oro, y el otro femenino, con guantes con dedales de plata. Cabe anotar que la presencia de guantes implica que debe haberse tratado de momias, en contraste con los huesos descarnados depositados en los muros de los galpones nichados.

    Además de los restos de Spondylus, textiles y dedales, el mausoleo contenía una gran cantidad de ofrendas diversas: una asta de venado, un pedazo de obsidiana con un peso de 578 gramos, 14 planchas circulares de plata para coser sobre tela, 37 tupus de cobre o bronce, un espejo de pirita y cerámica representando estilos procedentes de Cajamarca, Huari, la costa central y otro aún no identificado con cuencos trípodes mamiformes.

    Si la elite encargada con el funcionamiento de este sitio ceremonial era la misma enterrada en el mausoleo, controlaba recursos suficientes para patrocinar fiestas y rituales. Al noreste de los chiles se encuentran unas colcas, hoy no bien preservadas. Es posible que hubieran hasta 18 colcas originalmente, aunque sólo ocho se conservan; se excavaron dos de ellos. Estas coleas son circulares, con un diámetro interior de 4,53 metros (Fig. 15). Sus pisos se encuentran 20 a 50 centímetros sobre el nivel de la superficie, con ventilación entre el piso y el suelo. Este tipo de construcción es ideal para productos que requieren un ambiente seco y se encontraron fitolitos de maíz dentro de una de ellas (Chiswell 1984: 111-113). Un fechado "C sugiere que las colcas fueron construidas durante el Periodo Intermedio Temprano (400 ± 60 d.C.). Después de un incendio, se reutilizaron como casas. Un fechado sugiere que la reocupación fue durante el Horizonte Medio (680 ± 80 d.C.).

    Este fechado, que corresponde, más o menos, al Horizonte Medio lB o los comienzos del Horizonte Medio 2A, indica el momento cuando la importancia de Cerro Amaru comenzó a disminuir.

    El mausoleo fue abandonado, las colcas reocupadas como viviendas y el material exótico cesó de llegar al sitio. En cambio, Marcahuamachuco siguió creciendo con la construcción de más galerías y galpones nichados. Comenzó también la construcción del centro planificado de Viracochapampa, que enfatiza igualmente las galerías y galpones nichados (Cf. abajo Comparaciones).

    La arquitectura mortuoria marca un cambio de gran importancia en el paisaje social, aunque no significa un cambio abrupto: estos modos arquitectónicos coexistieron por unos 200 años. Se puede y se debe buscar el significado del cambio en niveles múltiples, con más o menos seguridad en la fidelidad de la interpretación. A un nivel más obvio, el mausoleo representa acumulación de riqueza en base al control de] santuario del culto al agua; las tumbas murales en los galpones carecen de ajuares ricos y representan una población que podría ser caracterizada como igualitaria. Sin embargo, los galpones son ambientes arquitectónicos impresionantes y su construcción representó más inversión de mano de obra que el mausoleo.

    Estas dos formas de tumbas representan, por ende, tradiciones contrastantes: una enfatiza la acumulación de riqueza destinada a pocos individuos de elite; la otra enfatiza la provisión de un ambiente ritual que puede acomodar mucha gente, tanto vivos como muertos. Este contraste recuerda aquél entre los curacazgos, centrados en individuos, y los curacazgos, centrados en grupos (Renfrew 1974). En general, los galpones nichados enfatizan un aspecto de integridad, tanto por el número de entierros como por la homogeneidad de sus objetos asociados. Además de ello, los galpones proveen de un ambiente amplio en el que los descendientes vivos, como grupo auto-identificado, podrían festejar a los ancestros enterrados en los muros. El mausoleo de Cerro Amaru es un ambiente más restringido, con espacio para menos entierros con ajuares de elite. Es probable que las chullpas de Chota y los mausoleos del Callejón de Huaylas pertenezcan a un patrón semejante al del mausoleo de Cerro Amaru.

    La coexistencia de los dos patrones mortuorios en el norte durante el Periodo Intermedio Temprano y la primera parte del Horizonte Medio ofrece una visión de la tensión social entre los curacas emergentes y sus pachacas. El cambio en su patrón arquitectónico durante el Horizonte Medio es consistente con un proceso de descentralización del poder, pero de ninguna manera indica la fragmentación de la sociedad. Mientras que los mausoleos y las chullpas celebran la conexión genealógica del líder de la pachaca con sus antepasados directos, legitimando de esta manera la concentración del poder en sus manos, los galpones nichados celebran la descendencia común de todos los integrantes de la pachaca. Pero, además de ello, la agrupación de los galpones nichados en el sitio de Marcahuamachuco sugiere una alianza de las pachacas del alto Condebamba, en la +que el orden social fue materializado en forma arquitectónica.

    La colca tuvo un piso elevado sobre el nivel del suelo, con ventilación por debajo. También había una ventana en la parte superior del muro, que facilitó la ventilación. La puerta indicada pudo ser construida durante la reocupación de la colca, mientras que el ambiente funcionaba como espacio doméstico. Los análisis de fitolitos sugieren que la colca fue utilizada para el almacenaje de maíz; otros fitolitos sugieren un techo de paja de ichu.

    Recientemente, Isbell (1997) ha publicado un estudio detallado del origen del ayllu utilizando uno de los mismos datos que acaba de discutirse. Aunque llega a una interpretación distinta a aquella presentada, se concuerda en que la veneración de los ancestros fue importante en el norte durante el Periodo Intermedio Temprano y que Huari fue influenciada por esta tradición.


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