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"Una Tumba perteneciente a la cultura Mochica"

Max Díaz Díaz
Trujillo setiembre de 1939

Tumba Moche
Dibujo de una Tumba Moche - Procedente de Salamanca
    (trabajo presentado por el suscrito en representación del Museo Arqueológico de la Universidad de Trujillo al XXVII Congreso de americanistas).

    El suscrito ha hecho y verificado diversas excavaciones en el área cultural Mochica del valle de Chicama. Las ha realizado siempre con las precauciones y la técnica que el descubrimiento de tumbas antiguas requiere.

    En los párrafos que siguen se propone narrar la forma como procedío y como dío con el hallazgo de una tumba no profanada enn el paraje de Magdalena de cao, situado en la parte baja del valle de chicama, cerca del mar. En ese lugar hay un cementerio pre-incaico. Su aspecto es el de un conjunto de monticulos de arena muy húmeda y salitrosa. La superficie aparece cubierta por un apreciable volumen de oalizada acarreada por las mareas y procedentes de la desembocadura del río Chicama, que queda más al Sur. la abundancia de hoyos y oradaciones hace pensar que este cementerio ha sido teatro de excavaciones persistentes en época remota.

    Esta zona comprenderá un kilómetro de longitud por 400 metros de ancho más ó menos.

    Sondeamos al proncipio en distintos puntos y luego localizamos el cateo en uno de los puntos que nos pareció no haber sido víctima de profanaciones más ó menos recientes.

    Hicimos cuidadosamente la penetración dentro del pequeño sector escogido. Avanzamos un tanto la excavación pudimos comprobar que la capa de suelo hasta un espesor de 0.30 metros se hallaba formada por una mezcla de arena húmeda y salitrosa, restos de palizada, fragmentos de cerámica roja gruesa y unos pocos cantos rodados.

    Seguimos la excavación y al llegar a los 0.45 metros de profundidad hallamos un macizo de piedras pómes, que nos pareció muy intersante por que á la vista estaba que se trataba de un trabajo de manos cuidadosas. Las piedras aparecían formando una trama hábil y bien presentada, en las lineas paralelas. Hicimos más detenida nuestra observación. Las piedras medían entre 0.75 y 0.78 metros de largo por 0.10 á 0.18 metros de diámetro. Examinando mejor el macizo pudimos llegar a la conclusión de que se trataba de una tumba muy antigua, cuya cubierta era la que teníamos a la vista. Continuamos ciudadosamente el trabajo de poner al descubierto toda su enmarcación rectangular. Y notamos que los estratos que íbamos oradando en torno a la tumba estaban como petrificados, debido a la acción del salitre, sin duda. Hallamos en su contextura conchitas y caracoles de orígen marino, sin que faltaran fragmentos de cerámica ni cantos rodados.

    La profundidad general de la fosa alcanzó a 1.15 metros

    Comprobamos que la tumba estaba hecha por adobes rectangulares bien trabajados. Tomamos las medidas de ellos y pudimos anotar las siguientes características:

    Largo Ancho Alto
    0.30 Mtrs.
    0.29 Mtrs.
    0.31 Mtrs.
    0.18 Mtrs.
    0.16 Mtrs.
    0.18 Mtrs.
    0.14 Mtrs.
    0.12 Mtrs.
    0.14 Mtrs.

    Como dejo expuesto la forma de la tumba era rectangular con las siguientes dimensiones 2.40 metros de largo por 1.50 metros de ancho, y 0.55 metros de profundidad.
    Los adobes estabanarmados de canto.
    Como sostén de cubierta, colocado a todo lo largo y en la parte media, hallamos un huarango (algarrobo) a manera de paramento. Medía el palo 2.50 metros de largo por 6.5 cmts. de diámetro. ya estaba en muy malas condiciones de conservación.

    en los vacíos que dejaba la trama de piedras, vacíos originados por la falta del mismo material en longitudes adecuadas, hallamos pedazos de adobe, que suplía bien la deficiencia anotada.

    para dar mejor idea del aspecto y de las características de la tumba acompaño una lamina de veracidad rigurosa.
    En la figura I de esta lamina he procurado dar la impresión exacta del material empleado en el block mismo de la tumba, con su trama de piedras pómez y fragmentos de adobe, en forma tan original y tan regular, que permiten a los entendidos concluír el hallazgo de una nueva modalidad en las fábricas funerarias de aquella época.

    La figuraII muestra ya la tumba sin su tapa o cubierta exterior. El fondo muestra la misma trama ciudadosa y regul;ar sujeta a idéntidad técnica a la usada en la tapa; pudiéndose notar además un asolado sobre el fondo, que lo revestía totalmente con una capa de arena suelta y lavada de mar con un espesor de 5 centímetros en relación a la piedra.

    La figura III muestra la ubicación y posición exactas en que hallamos el cadáver. Su examen nos permitió llegar a la conclusión de que debió tratarse de un adulto de muy robusta contestura. Medimos el fémur derecho en busca de indicios certeros y hallamos la dimensión de 39.5 cmts. desde el gran trocánter hasta su respectiva troclea. El cráneo presentaba una seria lesión por abolladura en toda la región frontal. Le hallmos la dentadura perfecta, sólo ligeramente coloreada de verde . la causa de esta coloración anormal la hallamos al encontrar dentro de la cavidad bucal tres láminas de tumbaga cubiertas de carbonato de cobre, envueltos en una tela. Amuletos que acostumbraban colocar en las bocas de sus muertos casi frecuentemente por estos períodos. para mayor ilustración hemos dibujado el tipo de esas laminitas metálicas en la lámina de este trabajo, bajo los números XII-XIII-XIV.

    Seguimos el examen del cadáver. hallamos la osamenta ya no muy consistente. El brazo derecho estaba tendido naturalmente hacia la región pélvica mientras el izquierdo se hallaba curvado hacia la mandibula inferior. Una ligera inclinación de la vcabeza hacia el lado. Este permitía comprender que los ojos del cadáver habían estado dirigidos hacia ese lado.

    Se pudo comprobar que los miembros inferiores habían sufrido una amputación lamentable hasta el extremo de parecer desintegrados los cuerpos de los radios y tibias. Bien examinada esta extraña amputación pudimos deducir que ella no podía haber sido ocasionada sino por una remota excavación, cuyas huellas, por lo demás ya habíamos encontrado en otros detalles del sector excavado en cuyo fondo encontramos la tumba que se ofrecía a la vista. Las trazas de dicha excavación remota la señalamos en la figura IV de nuestra lámina por una liena ondulada y punteada.

    terminada la observación dtenida del cadáver, seguimos examinando con mayor cuidado los detalles de la tumba; y pudimos anotar lo siguiente: El eje longitudinal de la tumba era de 30º . El ajuste de la tumba en su dimensión interior era de 2 metros 2 ctms. de largo por 65 cmts. de ancho y en donde se pudo localizar tres ventanas ubicadas en el paramento interior y hacia el lado Norte, con las siguientes medidas: 14 cmts. de alto por 24 cmts. de ancho y po 18 cmts. de profundidad. No hallamos ninguna pieza de cerámico ni ningun otro objeto en esa cavidad, hacia el lado este hallamos otra ventana de 30 ctms. de largo, por 25 cmts. de ancho y por 16 ctms. de profundidad. En ella si encontramos un vaso de boca ancha, cuyo aspecto general lo dá la figura número X. En el lado Oeste hallamos otra ventana, pero tan destruída que no nos fué posible lograr el medirla, ni hallamos fragmentos de cerámica en ella, pero sí restos casi desmenusados de huesillos de cuyes o conejillos de Indias (Cavia Cobaya). Damos idea de la configuración de estas ventanas en sección de cortes y perfiles en la lámina adjunta números V,VI,VII,VIII respectivamente.

    Las ofrendas funerarias que encontramos junto al cadáver fueron seis tres relativas a cerámica y tres a láminas de tumbaga.

    La ubicación y posición en que hallamos esas piezas aparece exactamente marcada en la lámina con la figura número IV. la morfología y la apariencia de las mismas queda grabada en las figuras de la misma lámina bajo los números IX,X,XI, XII, XIII y XIV. Esto no obstante describimos los vasos por escrito.

    Figura X.- Vaso Mochica, fondo crema, conducto y asa arqueada de color rojo cienoso, de decoracion pictórica en el globo del vaso con un motivo de dos aves garzas (Ibis melanopis), estas aparecen una frente a otra, y entre ellas pende el extremo de una faja decorada y que termina en fleco. la faja da la impresión de un amarrado al cuello del vaso. El tono de estos motivos es tambien rojo cienoso.

    Figura XI.- Vaso tipo Mochica. Lo encontramos al lado derecho de la región temporal del cráneo. El vaso es de forma lenticular con una perforación en el frente, provista de una empuñadura cónica cerrada que da origen a la parte superior del vaso. la parte posterior aparece decorada con un signo estrella de mar (Asteria tenuispinus) estilizada, (a estos vasos se les dá distintas denominaciones . Mientras unos los llaman cancheros, chinganas o macanas, otros creen que hayan sido unidades de medida o peso).

    Las figura XII,XIII y XIV, corresponde a las láminas de cobre halladas en el envoltorio encontrado dentro de la boca del cadáver, y a las cuales ya nos referimos anteriormente.

    Como un tributo admirativo a la cultura Mochica, cuyo estudio tanto interesa a los investigadores nacionales y extranjeros, entregamos el trabajo que antecede a la despierta curiosidad de los distinguidos asamblesistas del XXVII Congreso de Americanistas reunidos en Lima.


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