Uno de los lugares poco estudiados es la parte alta de la cuenca del río Chicama; la
cual alberga una gran cantidad de evidencias arqueológicas entre ellas; una múltitud de
grabados que aún permanecen ignorados, sin conocerse siendo aún escasos los reportes
y estudios que versan la trascendencia de la cuenca.
Hoy en día es imperiosa necesidad de documentarlo e ir profundizando su importancia para
futuros estudios.
Estos restos abandonados ante los sofocantes rayos del sol; las fuerzas destructoras de los
liquenes que cotidianamente van carmomiendo las caras líticas de la misma manera la
meteorización y agentes naturales hacen que estas unidades sean menos notorias con transcurso
del tiempo.
Uno de estos lugares existentes según los describe el Historiador Luis Rodriguez López, es
Chuquillanqui el cual es de gran importancia ya que se encuentra en la confluencia de dos ríos.
Pero estos restos y otras zonas estan ubicadas a lo largo de todo la cuenca del río Chicama
con cierta trayectoria del camino
algunos, son tan amplios yacimientos otros encontrandose en diversas altitudes los hay; en
expladanas, en la parte alta de los
cerros, quebradas, cerca a construcciones y asociados a canales y aún en las partes
más estrechas de la
de la vertiente del Chicama, los cuales nos afirmarían; que estos lares fueron importante
paso del intercambio de grupos
etnicos entre la costa sierra y selva.
Sus variedades de estilos y técnicas así lo manifiestan y son los fragmentos de
céramica los cuales nos permiten
observar en superficie y sostener que hubo diversas ocupaciones y variados momentos
ocupacionales: como Chimú,
Cajamarca, Inca y otras aún otras por identificar.
Textos: Daniel Castillo Benites