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En lo que respecta a estas evidencias dentro de la región la Libertad, se tiene conocimiento
que por los años de 1974, el periodista Gustavo Álvarez Sánchez, pregonaba la necesidad de
tomar conciencia y la importancia de inventariar o tener un mapa de Arte Rupestre para La
Libertad, entendiendo que el de cristalizarse constituiría un importante aporte para ubicar
con exactitud la existencia de pictografías, petroglifos y geoglifos, los que ubicarían a
La Libertad en el primer lugar en el norte del país (Álvarez 1974: 64).
El Dr. Jorge Zevallos (1990), teniendo en cuenta esta situación hace una deferencia en lo
significativo de esta formidable documentación prehistórica que alberga nuestra región;
reconocía que era sumamente desconocida y apenas estaba iniciada. Sin embargo como
investigador de trayectoria, preveía, que esta representaba por sí ya una necesidad
imperante de estudio, básico en extremo para la problemática de la arqueología Nor Peruana
(Zevallos 1990: 7).
Dentro de los reportes que se cuentan para la región, globalmente se conocían evidencias de
petroglifos de algunos lugares en la cuenca del Jequetepeque, el Alto de la Guitarra (cuenca
del Moche), y uno que otro lugar de la cuenca del Chicama. Actualmente es la provincia de Ascope, la que presenta
un inventario casi completo de sus restos arqueológicos. Destacan investigadores como:
Disselhoff (1955), Núñez (1986), Ravines (1986,1991), Gálvez (1989-1992), Rodríguez (1991),
Castillo (1994).
Hasta hace algunos años no sé tenia conocimiento sobre la existencia de abrigos u promontorios
rocosos conteniendo evidencias pictográficas; estas referencias significativas fueron
recogidas de las versiones y comentarios verbales de pastores, campesinos, cazadores;
existiendo contados lugares con muestras de pinturas dentro de la cuenca del río Chicama,
la misma que se fue verificando su existencia de cada lugar.
En lo que respecta a geoglifos, la presencia los hay a modalidad lineal, círculos concéntricos
y otras formas las cuales todavía constituyen parte de las evidencias arqueológicas aún
desconocidas en nuestro medio y mayormente se encuentra en la franja costera y fronteriza
con las primeras estribaciones, muchas veces adyacentes a lugares que tienen presencia con
petroglifos.
Textos: Daniel Castillo Benites
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