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CAPITULO IX

DISCUSION Y COMENTARIO

El desarrollo urbanístico moche que presenta el Complejo Huacas del Sol y la Luna es resultado de un largo proceso de experiencias acumulativas a la adaptación al medio ambiente y en respuesta a las necesidades económicas de una creciente población que fue complejizando sus relaciones sociales, materializando sus conocimientos en la aplicación de sofisticadas técnicas en agricultura, alfarería, arquitectura, etc. Los grandes logros obtenidos en la agricultura, basada en una avanzada tecnología hidráulica, permitió, en moche, la formación de un estado teocrático que tuvo su centro político y religioso en el valle de Moche. La capital de este naciente Estado se ubicó en torno a las Huacas del Sol y la Luna, con una compleja planificación arquitectónica que obedece a una marcada diferenciación social y funcional. El centro urbano moche ha sido tema de investigación de muchos estudiosos, de los cuales destacan los primeros trabajos realizados por Theresa Lange Topic (1977), Cristobal Campana (1983) que basó sus análisis en los registros ceramográficos de viviendas, y actualmente el Proyecto Arqueológico Huaca del Sol y la Luna dentro del cual se enmarca nuestro trabajo. Nuestra investigación se centró en intentar hallar respuesta a las interrogantes que nos hemos formulado, ¿El patrón arquitectónico y diferenciación funcional interna se presentará igual en todas las viviendas de la clase gobernante noche, en la zona urbana? ¿Dentro de la vivienda se habría desarrollado actividades exclusivamente domésticas? ¿Es constante la utilización del mismo tipo de material constructivo que en otras viviendas de élite en el complejo de Huacas del Sol y la Luna?. Nuestra hipótesis formulada ha sido contrastada por los diversos tipos de evidencias encontradas.

El diseño arquitectónico
"Al hablar de diseño tal vez se pueda pensar que las acciones de éste tipo, sólo derivan de una apropiada formación académica; pero no es así, pues la experiencia del hombre es producto de acciones sucesivas, que a través de los tiempos van adquiriendo un orden dentro de la mente popular, hasta lograr sistematización y coherencia, de allí que, gran parte de las construcciones populares o monumentales del poblador andino, tengan tantas evidencias de haber sido planteadas racional, matemática y artísticamente" (Campana 1983:40-41). Fue el proyecto "Chan Chan- Valle de Moche" que excavó por primera vez en la planicie, donde subyacían estructuras habitacionales y áreas de depósitos al suroeste de Huaca del Sol, se pensó que éstas estructuras corresponderían a los restos del pueblo moche que se desarrolló en éste lugar bajo la hegemonía de las huacas del Sol y Luna. Theresa Lange Topic (1977) dirigió las excavaciones en el área urbana, en las áreas con arquitectura 1, 2 y 3. Tomando en cuenta las técnicas y materiales en la construcción, su disposición y el contexto material asociado, dividió la arquitectura doméstica en tres tipos. Arquitectura de bajo estatus caracterizada por presentar cuartos pequeños sin enlucir con pisos desnivelados, paredes de cantos rodados y material perecible (quincha), así como por la presencia de cerámica tosca, fogones, manos de moler y basura. Arquitectura de status intermedio, las residencias son de mayor tamaño, las paredes son de piedra y adobe con buen acabado y enlucidas; tienen áreas de almacenamiento y banquetas para dormir; contenían también gran cantidad de cerámica muy fina, joyas personales, figurinas e implementos utilitarios. Arquitectura de alto status, las construcciones están muy bien elaboradas, con presencia de depósitos, almacenes, nichos que indican un gran control del volumen del espacio y capacidad de almacenamiento por lo que se afirma que aquí debió desarrollarse actividades concernientes al mantenimiento del control de gran cantidad de bienes que trascendieron el nivel doméstico. A partir de los análisis materiales de contexto, los fechados relativos se ubican entre las fases III y IV de la secuencia estilística de Larco (1948). En otro sector, ubicado al sur-oeste de la Huaca del Sol, se realizaron excavaciones en dos temporadas sucesivas: 1992-1993 y 1994. Se trata de un área de talleres alfareros Moche del cual ya se habían dado breves referencias: "Sumamente interesante nos parece el hallazgo a 200m. al sur del sitio, de una acumulación descartada (T. Lange Topic 1982:275-276). Todas las piezas amontonadas tenían fallas de fabricación que habían motivado su descarte, así mismo se observó la idéntica repetición de ciertas formas y la presencia de moldes de figurinas, lo que hace pensar en la presencia de talleres en el sitio en los que se estaría procesando una producción relativamente seriada y masificada" (Canziani 1989:112). Esta aserción fue luego comprobada por el grupo excavador de Armas y compañeros. En la primera temporada se definieron cuatro fases ocupacionales. En la primera fase de ocupación los dos ambientes excavados denotaron una posible función doméstica; mientras que en las tres últimas fases (II, III y IV) se desarrollaron activamente labores alfareras. En la segunda temporada las excavaciones sólo han llegado hasta el nivel de la tercera fase de ocupación. Las características estructurales en las tres fases definidas son constantes, así tenemos la presencia de hornos y patios para la elaboración de la cerámica, cerca a ellos se ubican los ambientes para el almacenaje de agua en grandes tinajas. Los ambientes para la producción alfarera se registran en el lado este, mientras que hacia el lado oeste se desarrollaron marcadas actividades domésticas (Armas et. al., 1993). Los investigadores en base a los vestigios hallados postulan que los artesanos estaban supervisados por la élite administrativa moche y que no solamente elaboraban productos destinados para actos litúrgicos y ceremoniales, sino también abastecían a los grupos de orfebres y de textilería. Algunos de los ambientes excavados tenían enlucido en sus paredes, esto denota la gran importancia que tenía el grupo alfarero dentro del sistema productivo moche. Las tres fases ocupacionales estarían correspondiendo a la fase III propuesta por Larco (1948) para moche. Durante la primera temporada de 1995 en el sector de tuberías, fueron excavados cuatro unidades arquitectónicas. El registro estratigráfico les permitió definir tres fases ocupacionales las cuales, relativamente, corresponderían a las fases III y IV de Larco. La primera fase se compone de una arquitectura pública conformada por una plataforma y su camino de ronda con pisos totalmente limpios y bien conservados. Esta infraestructura podría haber estado destinada exclusivamente a la práctica de actividades rituales y a la administración de algún rubro de la producción. A finales de ésta ocupación se evidenció la presencia de sedimentos aluviales sobre el piso, indicadores de la ocurrencia de un ENSO. La segunda fase es precedida por un momento de abandono, inferido por la presencia de arena eólica cubriendo parte de la arquitectura asociada a la primera fase; a ésto se le llamó interfase. Esta fase cambia su carácter de ocupación al tipo doméstico, con una ocupación ininterrumpida, con pequeños ambientes y patios, donde las evidencias indican labores como artesanía, tejidos, etc. Al final también se registra un evento del "Niño". En la tercera fase se habilitó el canal, las tuberías para la conducción del agua, y el huerto. El abandono del sistema hidráulico posiblemente esté asociado a un tercer evento catastrófico de un "Niño" de regular magnitud. En las excavaciones de los sectores 4, 5, 6 y 7 dirigidos por Claude Chapdelaine se intentó delimitar las unidades funcionales. Este objetivo no se logró y sólo se profundizó las excavaciones hasta el primer piso arquitectónico a excepción del sector 4 (Ambiente 1) donde se definió cinco pisos de ocupación. Los pisos superiores fueron construidos sobre arena que subdividió los espacios tempranos, igualmente se reportan muros construidos sobre arena eólica y algunos están siendo reusados. Este patrón constructivo parece repetirse con cierta frecuencia al final de la ocupación moche. Al interior de éstos conjuntos arquitectónicos se configuran ambientes domésticos como cocinas depósitos, ambientes con nichos. Algunos luego se usaron como zona de desecho (ambiente 7-10). En uno de los ambientes se encontró un contexto material que podría estar indicando la presencia de un horno de fundición para trabajar el metal. Este último es una hipótesis que aún les falta dilucidar. Mediante la datación radiocarbónica se obtuvo cuatro fechas, datando las últimas ocupaciones entre 550 - 650 d. c., fecha que trasciende la fase IV de moche. En el sector 8 se realizaron dos temporadas sucesivas de excavaciones. El primer grupo de Jáuregui y compañeros orientan su investigación al diseño arquitectónico de una vivienda moche y establecieron que la estructura "... corresponde a una residencia de personajes relacionados a la élite mochica quizás encargada a la administración de las áreas de producción, relacionadas a la Huaca de La Luna, por las prácticas de culto religioso" (Jáuregui et. al., 1995:123). Los investigadores determinaron cuatro etapas constructivas que abarcaría desde las fases III hasta la fase IV. La primera etapa está definida como un RAT (relleno de adobe tramado) que habría funcionado como una plataforma para ganar altura y que podría pertenecer a la fase II de Larco. La segunda etapa se caracteriza por presentar sus ambientes totalmente limpios y conservados, su ocupación habría sido no doméstica destinada posiblemente a actividades administrativo ceremoniales. La tercera etapa tendría carácter doméstico y con un posible uso público. El rebalsamiento del canal ocasionó un momento de abandono en ésta interfase. La cuarta etapa sella por completo a la tercera etapa, aquí se registra un fenómeno pluvial con consecuencias terribles para la arquitectura, posteriormente se produce el arenamiento que cubre todo el sitio urbano, ésto sucede a finales de Moche IV, pero es posible que algunas estructuras hayan sido habitadas durante Moche V. El segundo grupo de investigadores conformados por Cruz y compañeros continuaron las excavaciones en el sector 8 definiendo 3 unidades más en la unidad arquitectónica y establecieron tres etapas de ocupación. En la primera etapa se encuentra un pequeño ambiente que sirvió de cocina, y se determinó la presencia de un fenómeno de arenamiento y de un "Niño", a ésto ellos definieron interfase, dentro de ésta arena semicompacta se encontraron tres entierros. En la segunda fase se reconstruye el canal que abasteció de agua a la unidad residencial y se delimitó dos ambientes más de funciones domésticas. En la tercera fase se evidenció un fuerte fenómeno pluvial que erosionó el sitio y que luego fue abandonado. Este grupo investigador definió por primera vez los límites de una vivienda en el Centro Urbano Moche. En el transcurso de la ocupación de ésta vivienda en sus varios momentos de uso y reuso existe una tendencia al cambio de función de los espacios. Las ocupaciones finales se caracterizan por el predominio de las actividades domésticas. Dentro de nuestra área de investigación, el sector 17, el registro y análisis estratigráfico de los perfiles más diagnósticos, nos permitió diferenciar la existencia de dos fases de ocupación, las cuales se observa, siguen un mismo patrón registrado y descrito en excavaciones anteriores. La primera etapa está referida a la última fase de ocupación. La arquitectura de ésta etapa ha sido excavada completamente, registrándose un diseño arquitectónico muy bien planificado y distribución espacial bastante ordenada con pequeños ambientes alineados y adosados al muro este de la vivienda. Estos ambientes están separados del área de depósito por un amplio patio. Su disposición arquitectónica y espacial se resume a actividades netamente domésticas con nueve ambientes que difieren funcionalmente, todos en conjunto circundados por muros perimétricos que delimitan el interior de la vivienda por sus cuatro costados. Sólo en el sector 8 y en el 17 se han logrado definir los límites de una unidad habitacional estableciéndose características diferenciales en cuanto a su distribución interna. En el interior de la vivienda, adosados al muro delimitatorio este, se alinean de sur a norte cinco ambientes contiguos unos a otros (A5, A6, A7, A8 y A9). Estos están separados por muros delgados que están conformados por adobes paralelepípedo asentados con la técnica de soga y de cabeza, con mortero de barro y pachillas de piedra y cerámica en sus juntas. Esto último es una técnica muy común que se repite en varios asentamientos Moche, la reporta Topic (1977), Anders (1977), Carrasco (1993), Armas (1993), y otros investigadores. Los muros no registran rastros de enlucido, ausentes quizás por la acción erosiva del tiempo. Los pisos arquitectónicos de éstos ambientes se presentan bien construídos con muy poca diferencia de alturas, aunque algunos con un ligero declive, como en el caso del ambiente 5. Los ambientes 5 y 7 no reportan materiales diagnósticos que pudieran permitirnos inferir una función determinada, no obstante el ambiente 7 en ésta etapa, podría haber prestado un servicio de almacén de algunos bienes de uso, deducido subjetivamente por su proximidad inmediata al ambiente 9 que funcionó como área de descanso y al cual se accedía a través de la banqueta 4. En el ambiente 6, sobre el piso se registró una concentración de material óseo de camélidos y un hueso de perro, fragmentos de cerámica de cuencos, platos, cántaros, ollas, cucharas, y otros. Esto nos induce a pensar que en éste lugar se estaría consumiendo alimentos dentro de su actividad diaria. Se refuerza esta deducción por su ubicación junto al ambiente 8 al cual se comunica a través de un vano de acceso en su muro norte, y cuya funcionalidad corresponde a un área de cocina. Al interior del ambiente 8 se reporta un fogón en su esquina noreste y cuyo muro se encuentra ennegrecido y con manchas rojizas denotando una fuerte combustión; la acumulación de ceniza, sin embargo, no fue muy profunda. Frente al fogón se observa la impronta de la mitad de una vasija (corte vertical) que estuvo adosado al muro delgado oeste y cuya función es imprecisa. El ambiente 9 es otro componente usual de una estructura doméstica. Se trata de un recinto en cuya distribución interior se construyeron banquetas adosadas a los muros cercando un área central. Originalmente el piso y las banquetas estuvieron bien enlucidas con barro suave, quedando actualmente vestigios sólo en dos de las banquetas y en el piso. No se encontró desperdicios de comida pero sí un pequeño instrumento musical de cerámica. El vano de acceso del ambiente 9 es muy probable que se encontrara hacia el lado sureste pasando por encima de la banqueta 2 y conectándolo con el ambiente 4. Los elementos hallados nos permitieron deducir que se trataba de un "lugar privativo" al parecer de descanso (Carrasco 1993) inferido por la ausencia de restos alimenticios en asociación de las banquetas cuyo uso se reportan desde épocas muy tempranas. "Los poyos funcionaban como refuerzo a la cimentación y sobrecimientos del muro, protegen de la humedad del suelo y del frío nocturno (por su retraso térmico). (...); interiormente son más anchos y se les coloca una estera para darles mullidez a la "cama-poyo" (Guzmán 1987:330). Al suroeste de la vivienda se encuentra el ambiente cuatro con un área bastante amplia y libre de estructuras internas. Este rasgo arquitectónico nos permite suponer que el área correspondería a un gran patio dentro del cual se estaría desarrollando actividades aún no determinadas. Dentro de éste ambiente se produjo el hallazgo de una tumba parcialmente disturbada dentro de la cual aún se pudo encontrar algunos ceramios completos y otros fraccionados que estarían rodeando al cadáver a manera de ofrenda, hacia el lado sur se encontró huesos de llama, algunos aún articulados. La colocación de éste entierro habría sido posterior a la construcción del último piso. Hacia el norte de éste patio se ingresa al ambiente 3 al cual no se le pudo inferir una función puesto que no se excavó. Al este, se encuentra el depósito hundido cuyo ingreso al parecer fue por el techo. Tiene una hornacina en su parámetro sur. El interior de éste depósito se subdivide en tres compartimientos que estarían respondiendo a una agrupación intencional de productos según su tipo. En uno de los compartimientos se halló una semilla carbonizada no identificada y el esqueleto de un ratón, en éste lugar posiblemente se estarían guardando los granos. El almacenamiento parece ocupar un importante rol en la residencia individual (Bawden 1982:312). Por ésta misma importancia, los pisos y paredes del depósito fueron cuidadosamente enlucidos puesto que allí se guardaban los granos y debía evitarse la contaminación de la basura externa y de los roedores, para ello debió además, contar con un techo que lo cubriera. Respecto a esto, hay que destacar que la configuración arquitectónica que presenta este depósito difiere estructuralmente de otros hallados en otras viviendas domésticas excavaciones, como en Galindo (Bawden 1982:311), donde las paredes son de carrizo sin enlucir, es un sólo ambiente y los productos se almacenan en grandes vasijas. En el sector 8 (Jáuregui et. al. 1995) el depósito es hundido, con acceso a través de escalones, las paredes y pisos están totalmente enlucidos y posiblemente estuvo techado; sostienen los investigadores que aquí se almacenaban granos tributados por los campesinos. La distribución del contexto material del ambiente 1 fue muy confuso, puesto que la presencia de las evidencias actuales parecería no guardar alguna relación válida que permitiera inferirle una función definida. Los indicios de combustión en una de sus esquinas asociado a algunos huesos de camélido y la impronta de una vasija, hacían pensar que podría tratarse de una cocina; pero la presencia de una porra de piedra expresamente colocada sobre el piso sur y de la parte inferior de una porra de cerámica (sólo se observaba como un tubo grueso que intruía el piso) contradecía ésta hipótesis. La porra de piedra en forma de estrella, según los registros gráficos en la cerámica Moche se muestran en escenas guerreras (Donnan 1970:69). El otro dato relevante es una porra de cerámica que en la iconografía Mochica suele aparecer sobre el borde o alar del techado exterior de las casas como una decoración a manera de insignia jerarquizando el edificio (Campana 1983:23). Se pensaba que éstas representaciones gráficas eran solo un "ardid artístico" (Donnan 1976), luego menciona que en 1972 en unas excavaciones en Moche encontraron numerosos fragmentos que pertenecían a éste tipo de porras. Similarmente, en los trabajos de excavación de un recinto en Huaca Cao Viejo, se encontró también un.." conjunto de tiestos correspondientes a porras emblemáticas que originalmente debieron estar adornando el techo del recinto" (Vásquez 1993:163). Como se puede observar éste tipo de porras se encontraban en las cumbreras de los techos de las casas más importantes y de mayor jerarquía; pero en el ambiente 1 no está cumpliendo esta función postulándose entonces que debió pertenecer como parte de una ofrenda ritual o mortuoria, además por la forma en como fue colocada la porra emblemática parecería estar indicando que hacia abajo sigue algo más.. De ser esto último, el ambiente 1 estaría cobijando el cuerpo de algún personaje importante de élite cuya tumba está siendo celosamente sellada por dos pisos muy bien elaborados. Esta hipótesis, sin embargo, deberá ser, contrastada con posteriores excavaciones. Dos escorrentías cruzan ésta parte de la vivienda de sur a norte. Una, la más pequeña, dañó parte de la banqueta 3 y la superficie del piso de los ambientes 9, 8, 6 y 5; la otra mucho más fuerte, arrasó parte de la banqueta cuatro y dañó considerablemente el muro delimitatorio este. La llegada de éstas escorrentías se explican por el desborde del canal cercano (Jáuregui et. al. 1995) ocasionado por las intensas lluvias desatados por algún fenómeno del Niño acompañado de un proceso de arenamiento que se observa en el perfil este de Tuberías (fase ocupacional 2), perfil sur de talleres alfareros, en la segunda etapa constructiva del sector urbano 8, en las zonas excavadas por Tópic, Chapdelaine y en los ambientes 1 y 2 de nuestro sector. Uceda (1994) sostiene que la Sociedad Moche supo enfrentar las adversidades climáticas refaccionando y reconstruyendo sus estructuras arquitectónicas dañadas. Esto es evidente por la presencia de muros "cuya base descansa directamente sobre una base de arena" (Chapdelaine et. al. 1995:92) como en un pequeño ambiente en la esquina sureste de la vivienda excavada por nosotros, donde los muros se asientan sobre una delgada capa de arena eólica; así como la reconstrucción de la base de adobes del corredor 3 que fue completada con cantos rodados asentados con mortero de barro. La segunda etapa se manifiesta en los ambientes 1 y 6 determinadas por el segundo piso de ocupación (piso 2). En el ambiente 1, ya comentaba líneas arriba, se terminó de definir la parte superior de la porra emblemática que estaba descansando sobre éste piso (P2) y que venía instruyendo desde el primer piso. Debemos aclarar que la porra estaba colocada en sentido inverso a su posición habitual mostrada en la iconógrafía Mochica. La decoración de ésta porra reporta imágenes en alto relieve de cañanes con la cola elevada en forma de espiral hacia la cúspide. Dentro del ambiente 6 se encontró un contexto conformado por un fogón y una tinaja cerca a él. El fogón se constituye de dos filas de adobes colocados sobre el piso y unidos en su vértice suroeste; estos adobes presentan huellas de quema y están rodeados con ceniza mezclado con restos óseos de llama y algunos fragmentos de cerámica con manchas de hollín. En el mismo contexto se registró una tinaja debió haber estado conteniendo "agua o chicha" (Williams 1980:519). Algo similar, respecto a la tinaja, se encontró en el sector 4 y en el sector de talleres alfareros. La interpretación analítica de este conjunto de evidencias, nos conlleva a inferir que en este ambiente se estuvo realizando actividades cotidianas de preparación de comidas. Para esta etapa se piensa que el ambiente 5 estaría funcionando como un área para el consumo de alimentos y el ambiente 8 sería sólo un espacio de acceso hacia el ambiente 9 al cual se le habría habilitado un vano en su muro sur. La vivienda contiene invariablemente, una sola entrada con umbral alto ubicada hacia el norte. Esta característica es típica en la concepción arquitectónica Moche como respuesta a las restricciones del medio y características del clima reinante. "La vivienda está orientada diagonalmente de espaldas a los vientos húmedos que vienen del sureste por el mar, osea con el ingreso principal por el norte"(Guzman 1987:326). Esta entrada principal a la vivienda no es directa, sino mediante un corredor que viene del norte y pasa por un umbral alto de adobes. El umbral alto se utiliza cuando la vivienda está a nivel del terreno. Evita el ingreso de alimañas u otros animales, y el ingreso del viento y arena por la noche. Protege de las periódicas inundaciones de cada 10 años aproximadamente, cuando estos no son excesivos" (Ibid: 329). Hacia el este, fuera, de la vivienda encontramos un espacio grande que hemos denominado "Avenida" y en cuyo extremo este colinda con el canal. La presencia de esta avenida fortalece el caracter urbano de la capital Moche durante la fase IV de su desarrollo cultural. Por su ubicación se podría plantear que su longitud posiblemente llegue hasta los talleres alfareros, pero que también tenía un anexo al sur del sector 8 y que se dirigía hacia Huaca de la Luna. Al mismo tiempo que sirvió para el tránsito, debió señalar un límite social similar a la función que cumplió la calle principal (Quebrada 4) en Pampa Grande,"... inspiró temor, advirtiendo o recordándoles su relativa baja posición social dentro del orden social" (Traducción libre. Shimada 1994:171). Podría ser además que conforme las viviendas se alejan progresivamente hacia el Oeste, su caracter jerárquico disminuye relativamente debido a la naturaleza funcional de ambas huacas de la Luna y del Sol, pues mientras la primera cumplía una función más sacral, la segunda está más ligada a actividades mundanas como la agricultura, pesca y otras actividades"... que generaron la riqueza de la clase social dirigente de los moches" (Uceda 1995:38), esto último podría en parte explicar el hallazgo en la parte superior de la sección 2 en Huaca del Sol (Ramírez y Herrera 1994:50) de una considerable cantidad de basura compuesta por material orgánico registrado por Sheila Pozorski (1976). Los moradores de la vivienda estaban en una ubicación privilegiada dentro del contexto urbano con un cómodo y fácil acceso al abastecimiento del agua. Así"... (el canal) sirvió de fuente de aprovisionamiento de agua al centro urbano. Las evidencias registradas permiten suponer que junto al canal se construyeron pequeños recintos que pudiesen servir se puntos de acopio de agua" (Cruz et.al. 1995:117).

Cronología
Tres son los aspectos que tomaremos para determinar la cronología relativa de las ocupaciones de la vivienda: La cerámica, los eventos naturales y las excavaciones en los sectores cercanos o incluidos dentro del complejo.

La cerámica: se han efectuado comparaciones con vasijas halladas en investigaciones anteriores realizadas en la planicie de Huacas del Sol y la Luna; la decoración y la morfología de los fragmentos y vasijas completas que hemos registrado son similares a las vasijas similares Moche IV reportadas por Donnan y Mackey además, "los entierros Moche IV pueden ser hallados en diferentes lugares arena estéril, área de desperdicios, áreas de arquitectura doméstica y en las estructuras sólidas de adobe..... la posición estandar de los entierros para Moche IV es totalmente extendido y tendido sobre su espalda (...) y se orientan relativamente a un punto cardinal (...) en las pirámides de Moche se orientaron de norte a sur" (Donnan y Mackey 1978), todas estas características están presentes en la tumba. La insuficiente excavación vertical no ha permitido observar mayores cambios en la cerámica.

Los eventos naturales: la evidencia de dos escorrentías y de arena limpia rellenando totalmente los ambientes 1 y 2 hacen confirmar lo sustentado por Shimada et. al. Moseley y Richardson. El sitio estudiado fue abandonado después o durante "una lluvia catastrófica y una gran inundación atribuida al fenómeno del niño" (Moseley y Richardson 1992:44-45) es evidente en el sector por las dos grandes escorrentías que corren de norte a sur y que podrían ser desbordes del canal o la rutas que tomo el agua como producto de su gran acumulación en la planicie a consecuencia de las fuertes lluvias, además las estructuras se presentan muy compactadas quizás como producto de la presencia de constantes lluvias. Al iniciar el retiro de la capa superficial apareció inmediatamente en los ambientes 1 y 2 arena eólica limpia y amarilla que rellenaba en su totalidad los ambientes, quizás estos por ser los más profundos mantuvieron inalterable el material que los rellenaba mientras el resto del sector no presento este relleno. No cabe duda que "un contenido reducido de humedad (...) acelera el desplazamiento (...) de las arenas (Shimada et. al 1991:48-49) y origina las dunas que debieron cubrir grandes sectores del complejo, esto se debió agravar pues en el complejo de Huacas del Sol y la Luna corren fuertes vientos venidos del sur-oeste que debieron movilizar extensas cantidades de arena; aunque en menor escala este fenómeno es observado actualmente en determinadas épocas del año. El fenómeno de la lluvia catastrófica ha sido fechado entre los años 500 a 600 dc, mientras la sequía abarca el año 562 dc al 594 dc.

Excavaciones en el complejo Huaca del Sol y la Luna y en particular en el sector urbano hay evidencias los siguientes fechados:

  • . Topic encontró evidencias de entierros y cerámica completa y fragmentada Moche III y IV (1977).
  • . Donnan y Mackey al excavar en el complejo de huacas del sol y la luna hallaron extensas cantidades de entierros con cerámica correspondiente a las fases III y IV (1978).
  • . "Las cuatro fases ocupacionales corresponden a una sola y larga ocupación, la misma que correspondería a la fase IV (Armas et. al 1993:81)
  • . "El registro estratigráfico y el análisis de la cerámica ha permitido definir tres fases ocupacionales que relativamente corresponderían a las fases III y IV (Alvarez et. al 1995:80)
  • . "En un plano general, la calibración de las 3 fechas compatibles con la fase IV Moche surgieron un período de ocupación prolongado, sobrepasando aún la fecha de 550 dC" (Chapdelaine et. al. 1995:93).
  • . "La ocupación de la vivienda abarcaría desde la fase III hasta la fase IV de la secuencia de Larco (Jauregui et. al 1995:164). "El abandono de los ambientes y el canal posiblemente este relacionado a un evento catastrófico ...) Este puede coincidir con un aluvión registrado por el Proyecto Riego Antiguo, fechado de 600 - 650 dc. (fines de Moche IV) "(Cruz et.al 1996:122) Al tomar como referencia estos tres aspectos podemos decir que en nuestro sector la excavación consistió prácticamente en el retiro superficial de las capas hasta llegar a las primeras evidencias arquitectónicas, solamente se profundizó en los ambientes 1 y 6 y se retiró la arena eólica del ambiente 2; por consiguiente hemos determinado la presencia de dos etapas constructivas identificadas a partir de los pisos (ver gráfico 1). Las dos etapas corresponderían a la fase IV de Larco y el sitio se habría abandonado al presentarse graves fenómenos climáticos; no hemos hallado grandes remodelaciones en el sitio ni muros sobre gruesas capas de arena que nos permita afirmar que este espacio se continuó habitando. Es posible pensar que excavaciones más extensas podrían abarcar las fases III y IV que tienen mayor predominancia en el complejo.

La cerámica
El material ceramográfico asociado al contexto ocupacional de la vivienda se conforma de un total de 2534 fragmentos, de estos 1256 son diagnósticos y equivalen al 49.57% del total; 297 corresponden a fragmentos decorados. Existe una gran diferencia en cuanto a cantidades y categorías de las vasijas, así tenemos: 156 vasijas abiertas y 536 vasijas cerradas; esto está indicando un mayor uso de vasijas cerradas. Por otro lado en el cuadro de pisos (ver cuadro 4) se observa que en el piso 1 del ambiente 6 correspondiente a la primera etapa constructiva, tiene la mayor cantidad de cerámica hallada predominando los cántaros. En general la cerámica hallada no presenta características decorativas o de uso ritual, es tosca y simple en su elaboración reforzándose de esta manera su función doméstica en el sector urbano 17; sin embargo también se ha hallado escasa evidencia de cerámica ritual así tenemos, un instrumento musical conocido como conopa hallado en el piso 1 del ambiente 9, lugar donde los residentes descansaban y seguramente este instrumento era utilizado en los momentos previos o posteriores al descanso. En la capa B del ambiente 4, se halló una aplicación antropomorfa que por la forma tan singular de su boca (ver figura 43) la relacionamos con el decapitador o lo que Larco llamó la divinidad, representada en ceramios Moche IV ( Larco 1966 ). Esta escultura presenta también cierto parecido a la forma de la boca del friso principal de Huaca de la Luna; no podríamos afirmar que esta escultura representaba al Aia Apaec, pues no presenta colmillos, ni brazos y todo su cuerpo, excepto su cabeza, ha sido representado cubierto. Otro hallazgo aún más complicado de interpretar es la presencia de la porra escultórica en el ambiente 1. La limitada excavación permite afirmar que toda la cerámica corresponde a una misma fase y por consiguiente a una ocupación correspondiente a la fase IV de la secuencia estilística de Larco, esto se hace evidente al comparar los ceramios Moche IV hallados en el complejo de Huacas del Sol y la Luna por Donnan y Mackey, ellos al excavar la trinchera B ubicada en la planicie entre las dos Huacas (muy cercana a nuestro sector) determinaron la presencia de escasos entierros Moche III y la presencia de una gran cantidad de entierros Moche IV, que presentaban abundantes cantidades de cerámica, asimismo excavaron 9 entierros Moche IV de alto status, sobre las Huacas (Donnan y Mackey : 1978,76,90,95,96,99,105,106). Otro dato importante es que en Moche IV se pintan círculos, signos escalonados y volutas (Larco 1948:35) estos elementos decorativos son representados en los fragmentos y en la cerámica hallada en la tumba de nuestro sector. Los signos escalonados han sido reportados también en cerro Mayal y fechados como Moche IV (Russell et.al 1994:214).

Restos orgánicos
Los datos zooarqueológicos obtenidos del análisis de los restos de fauna en el sector urbano 17, Huaca de la Luna, representan una valiosa información que se relaciona con las últimas fases de ocupación Moche en el sitio. Entre los restos zooarqueológicos analizados, los principales recursos alimenticios del Phylum Mollusca registrado en las unidades de excavación 1 y 2, están representados en primer lugar por el Donax obesulus, cuya cantidad ocupa el 60% de estos recursos tróficos, le sigue en frecuencias el Prisogaster niger, Thais sp., mientras que el Argopectos sp.; es una de las especies que aparece en un porcentaje muy bajo. De estas especies se han identificado 12, las que tuvieron una importancia en la dieta alimenticia del poblador Moche. Ellas aportaron un significativo porcentaje de proteínas, las que son variables según las especies. El morador prehispánico Moche extrajo moluscos de hábitat de arena y de roca, es decir explotó indistintamente ambos biótopos, muestra de ello son por ejemplo el Donax obesulus y el Polinices sp. que son moluscos de arena, en tanto que los caracoles Thais sp., Prisogaster niger y Xanthochorus buxea son de roca. No son muchos los utensilios necesarios para la recolección de la mayoría de los moluscos, puesto que pueden recolectarse con una tecnología mínima: a las especies que viven en las rocas, utilizando implementos sencillos de madera o de piedra y los que viven en la arena se recolectan fácilmente con la mano, desenterrándolos, aunque una estaca o cualquier artefacto simple hace más fácil y eficaz la recolección. Con respecto a los restos de peces sólo se han hallado los de procedencia marina, y en considerable cantidad, por lo que se deduce su importancia en la dieta del poblador Moche, quién se abasteció de peces neríticos como el "tramboyo", "cachema" entre otros y de peces pelágicos como el Mustelus sp.,"furel", "merluza" por mencionar algunos, los cuales son substraídos con redes o embarcaciones. Esto revela un conocimiento de navegación marítima. Los restos malacológicos e ictiólogicos no han sido hallados sobre piso sino en capas de escombro. En cuanto a los restos de camélidos, es la especie de la que se ha registrado el mayor porcentaje de huesos, en su mayoría fragmentados y de color blanquecino; por el color se diría que fueron consumidos y que el poblador Moche supo aprovechar. También se han registrado huesos de cuy, animal de alto valor protéico, así como un diente de Otaria sp. La caza de este animal (lobo marino) es representada en la iconografía de la cerámica Moche.