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      INVESTIGACIONES DE RAFAEL LARCO HOYLE

      En lo que respecta a las investigaciones y en su anhelo de precisar el estudio arqueológico del Perú; Larco, publicó un cuadro sinóptico sobre la sucesión cronológica de las culturas en el valle Chicama, fijando épocas y períodos. Actividad que se realizara en la Mesa Redonda de Chiclín el 7 y 8 de agosto de 1946. Pero esto antecedía ya a 1938, cuando se público la obra "Los Mochicas", en donde se hizo una clasificación de las culturas peruanas en períodos. Los estudios realizados en los últimos años han permitido establecer épocas con elementos diagnósticos definidos. (Larco 2001: 11).

      Botella Moche

      Larco, observo características importantes en su colección, por la gran cantidad de ejemplares en su haber, pudo sintetizar la alta capacidad desprendida de los Mochicas, el amplio dominio y técnica empleada en la alfarería; menciona sobre la utilización de matrices, colorantes, modalidades de acabado, precisando que la cocción era en hornos abiertos (Larco 1945: 15).

      Anatómicamente hablando, en la cerámica Mochica, el cuerpo del hombre fue adaptado en sus formas reales así como los usos del recipiente mismo. De ello se deriva que no tengamos salvo raras excepciones representaciones con perfección anatómica y que más bien la mayoría de los ceramios sean de esbozos del cuerpo humano. Procuraron, en sus representaciones antropomorfas, plasmar todos los estados anímicos del hombre; la risa, el llanto, la introversión de la ceguera, la alegría, la tristeza, en fin todo cuanto su alma podía exteriorizar en el dominio del retrato sicólogo (Larco 1966: 95-96).

      De las observaciones que hiciera Larco, describe la morfología de las vasijas ceramográficas, concluyendo textualmente: "con la modalidad (uso del asa estribo), el alfarero Mochica resolvió no sólo un problema de estética, sino también física y de utilidad práctica. De otro lado el asa en sí permitía tomar los vasos en forma segura, ya que, por, por la conformación permitía tomar los vasos en forma segura, ya que, por la conformación de éstos y sus variadas composiciones, hacían difícil su manejo" (Larco Tomo II, 2001: 85).

      Sobre el estudio de la forma del asa estribo, el autor concluía, que estas estaban ligadas íntimamente al recipiente mismo. Considerando que sus artífices debieron poner todo su arte y sumo cuidado en la composición del asa, afín de producir conjuntos armoniosos. Esta característica Morfológica de la cerámica Mochica fue parte de los factores que le permitió sostener su actual clasificación estilística, de allí que los aportes de Larco, en su clasificación de la cerámica, este basado en el resultado de formas; dimensiones observadas en el asa estribo, cuerpo globular que fue predominante y finalmente lo que respecta a pictografías plasmadas sobre las vasijas, de estas conformaciones estilísticas propuso una secuencia de cinco Fases conocidas como Mochica I, II, III, IV y V, las cuales actualmente no han sido replanteadas.

      En los estudios que Larco Hoyle, realizara sobre la cultura Mochica, observó no únicamente las escenas pictóricas representadas en la superficie de los ceramios, ni tampoco se detuvo en la expresión escultórica; si bien es cierto que estos aspectos básicamente permiten inferir la vida de los Mochicas. Larco trascendió, pues supuso que este pueblo había experimentado evoluciones que quedaron modificados como reflejo en la modalidad morfológica de la producción de su cerámica pictórica y escultórica. Integró su clasificación en base de las múltiples tumbas excavadas, considerando que el arte alfarero Mochica, había pasado un proceso de evolución identificables en fases. Realizó sus estudios bajo esa premisa hipotética llegando a la conclusión que desde el inicio hasta su ocaso el pueblo Mochica, había experimentado cambios las cuales confirmaban su división en fases notorias. Esta hipótesis de trabajo, le permitió postular sobre las cinco fases de la cultura Mochica, específicamente sobre la base de la cerámica, división cronológica la cual no ha sido cuestionada ni modificada, y aún se sigue utilizando para ubicar e identificar la fase correspondiente del hallazgo para luego asignarle una fecha aproximada.



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